En Paris se cruzan los semáforos en rojo
en Paris, champagne, caviar, salmón para desayunar
cenas en pequeños y coquetos restaurantes,
mientras la lluvia seduce a la ciudad.
En Paris, se juega al gato y al ratón
a ver si adivinas en que discoteca estás
por cuál calle vagabundeas.
En Paris, observas la Tour Eiffel, al amanecer,
abrazado a tu amante,
con la camisa desabrochada,
el cuerpo ya rendido,
camino hacia tu hotel.
En Paris no se duerme
en Paris se pierden los aviones de vuelta a casa.